sábado, 12 de marzo de 2016

Rosita





ROSITA

(Josep Sebastián)



     Rosita nació en una casa señorial a las afueras de la ciudad, y pronto se ganó el mimo y el trato preferencial del mayordomo.
     Un día, él le dijo “Ah, Rosita…”
     Y ella le contestó  “¡Habla claro!”.
     Al instante, en aquella esquina del jardín, Sebastián sacó del bolsillo del devantal  unas tijeras de podar  y cortó la rosa.
     Más tarde, sola y en un jarrón de cristal de Bohemia, adornaba la mesa central del gran salón.

martes, 8 de marzo de 2016

Siempre tuyo





SIEMPRE TUYO

(Josep Sebastián)



     Mi madre murió con las manos cruzadas, como esperando la llegada de no se  sabe qué. Difícilmente cruzadas, también se ha de decir, porque los dedos eran de una abstracta apariencia, asimétricos y moldeados como por un viento frío como la menta de un caramelo de vidrio.
     Mi madre envolvía caramelos en casa, a miles, para una fábrica ubicada dónde la gran ciudad se unía a la montaña. Aquella economía  convenía tanto a patronos como a mujeres que, con la ayuda de las horas de ocio de toda la familia, completaban un salario más digno.
     Cada martes llegaba el encargado con un gran saco de caramelos y unas bolsas de envoltorios de celofán.  Aquel hombre ya era un personaje familiar al que se le invitaba a una copita de anís mientras mi madre  preparaba la remesa de los caramelos ya dispuestos para la venta. Él sacaba del bolsillo de la americana un talonario, se lo acercaba a aquellos ojos pequeños tras el grueso vidrio  de sus gafas de concha y buscaba  la hoja que hacía referencia a los trabajos de mi madre.
     Entonces le hacía firmar. A mi madre no le gustaba ese momento, le avergonzaba el basto trazo de su nombre y apellidos rubricado en aquel papel de color rosa.
     Mi madre me dejó las pocas joyas que tenía y una caja con monedas antiguas. Dentro encontré una medalla, pequeña como los ojos de mi hermano.  Grabado con letra cursiva, “Siempre tuyo. R.”
     Mientras los empleados del cementerio preparaban el nicho pensé si mi madre fue feliz. Envuelta en el ataúd como aquellos fríos caramelos se me antojaba un cuerpo inocente, incapaz de responderme. Ni ella ni mi padre Isidro, que se me fue, como sin darme cuenta,  años atrás.
     Acabado el sepelio distinguí la figura de Ramón a lo lejos, cargado con un saco de recuerdos y un talonario de esperanza mojado por las lágrimas de quién no pudo darle una oportunidad a la vida.


jueves, 3 de marzo de 2016

Los reyes del swing





LOS REYES DEL SWING

(Josep Sebastián)

A Ingrid Valls y Ramón Cano por su paciencia y entusiasmo, y a mis colegas de P1 de los lunes por su entusiasmo y paciencia.


     Aquella  pareja dominaba tanto el blues como el lindy o el claqué, balboa o twist.  Y ejecutaban con sabia perfección rock steps,el swing out, whip, kicks, triple steps, she goes, circle, he goes, Charleston, tandem, texas tommy, frankimanning, hand to hand… 

     Un día leader y follower dieron el salto y de Barcelona se plantaron en un gran concurso internacional de New Orleans.
     Y fue cuando el presentador, con marcado acento latino, les indicó “vamos chicos, empiecen con un balanceo abierto”, que se miraron  y sin entender nada se retiraron apesadumbrados de la pista.
     Pero aún hoy en día, su academia de baile sigue llamándose Swing Out.