domingo, 17 de septiembre de 2017

Quizás, quizás, quizás...






QUIZÁS, QUIZÁS, QUIZÁS…


     Antes de pedirme el divorcio y dejarme sin blanca, aún me recordó los tres minutos largos que empleé antes de decir “Sí, quiero”. Y de no decidirme en comprar aquellas acciones de bolsa que nos hubieran hecho más millonarios de lo que éramos.
     Me llamó inmaduro y pusilánime. Y se largó con un tipo que decía tener las cosas claras.
     De eso hace tres años y todavía no he decidido si utilizar arsénico o matarratas.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Los buenos amigos, de Use Lahoz

El realismo no está muerto

Use Lahoz vuelve con Los buenos amigos. Una historia al estilo de Balzac a la que no le sobra ni le falta nada.

El realismo no está muerto
En 2009 Use Lahoz publicó una novela que dejaba traslucir un futuro de novelista de fuste: Los Baldrich, una historia familiar en la estela de las novelas familiares conocidas como sagas. La obra funcionaba en líneas generales, pero adolecía de algunos errores que solo el afán de no repetirlos podría prometer otra novela, esta más redonda. Ahora retorna con Los buenos amigos.
Los buenos amigos tiene más de 600 páginas. A esta historia no le sobra ni le falta nada. Ello quiere decir que todo lo que se narra, lo que se explica y se describe es necesario a los efectos de la eficacia y el placer de su lectura. Use Lahoz ha escrito una novela redonda. Todo está pensado y puesto para que el relato consiga nuestro interés. Se trata de seguir su trama y sus avatares con ese encendido interés que nos procura una novela muy bien urdida y mejor acabada. En primer término, debo destacar la precisión narrativa de su voz omnisciente.
Todo lo que le faltó a Los Baldrich, esta lo tiene en la mejor tradición de la narrativa decimonónica. Una voz que nos guía, que nos expone la dimensión humana, psicológica y moral de sus personajes sin que tengamos que tomar partido por ninguno. Diría que Los buenos amigos es una novela de destinos desencontrados, a merced del azar o de decisiones equivocadas, víctimas de la codicia, la frustración o de los sentimientos más gestionados.
Los buenos amigos son varias novelas. Una novela de formación (o deformación), una novela sobre el paso del medio rural al urbano, una novela sobre la emigración del sur de España a Cataluña, sobre la ascensión social y sus costes humanos. Lahoz enfrenta dos modos de mirar el mundo, el de dos adultos que fueron niños en un orfelinato en la posguerra.
Su escritura es una voz. Omnisciente que deja que seamos nosotros quienes tengamos la última palabra.
Por momentos tuve la impresión de estar leyendo una novela de Balzac. Ese aire entre trágico y triste de los personajes balzacianos, tan llenos de ilusiones perdidas.
Lahoz demuestra que el realismo no está muerto. Que puede vivir con otras tendencias. Siempre que sea para contarnos lo que nos cuenta y como nos lo cuenta Lahoz.

viernes, 21 de julio de 2017

M I A






M I A 


Mientras la vida pasa, y el día
Invisible se detiene,
Apareciste tú, como si nada, Mia.




Mia Lynch Sebastián   

Barcelona 19-7-2017

sábado, 12 de noviembre de 2016

LEONARD COHEN , IN MEMORIAM

Muere Leonard Cohen a los 82 años

El poeta y cantautor canadiense acababa de publicar un disco en el que se declaraba preparado para el final de su vida


 

 


sábado, 22 de octubre de 2016

JUST MARRIED

                                                    "Que el corazón no se pase de moda,
                                                     que los otoños os doren la piel.
                                                     Que cada noche sea noche de boda,
                                                     que no se ponga la luna de miel."




Georgina i Dan ( Londres,7-12-2013)



Glòria i Jordi (Sant Sadurní de Osomort, 22-10-2016)






La felicidad de los hijos eleva  la nuestra al infinito. 

(Menos la Sra. Robinson y compañía...)


miércoles, 12 de octubre de 2016

Inestabilidad

 

3.076 – Inestabilidad (Juan José Millás)

  jj millas2  Nos encontrábamos ya cerca de mi casa, cuando el taxista fue avisado por un colega de que había en nuestro camino un control de alcoholemia. Como resultara imposible dar la vuelta o escapar por una calle lateral, el conductor me confesó que llevaba dos copas, pues había comido con unos amigos de la infancia a los que hacía años que no veía. «¿Y qué quiere que le haga?», pregunté. «Que se ponga al volante —respondió—, como si usted fuera el taxista y yo el pasajero.» Me pareció una propuesta absurda a la que respondí con una sonrisa de desconcierto. Mientras sonreía, vi en sus ojos, a través del espejo retrovisor, un movimiento de pánico que produjo también en mí alguna inquietud. En cuestión de segundos me puso al corriente de su situación, responsabilizándome del drama familiar que se le vendría encima si le retiraban la licencia. Aunque intenté defenderme, lo cierto es que al cabo de un momento, dada mi debilidad de carácter, estaba al volante del taxi, con el conductor detrás.
Alcanzado el control, un guardia hizo señas de que nos echáramos a un lado. Luego se acercó, me informó acerca de sus propósitos y me pidió que soplara, lo que hice con miedo, pues aunque no había bebido creo que el organismo puede, en situaciones de estrés, producir todas las sustancias existentes. Por fortuna, estaba limpio y me dejaron seguir. Como no era cuestión de detenerse a unos metros del control para realizar el cambio, y dado que mi domicilio se encontraba muy cerca, continué conduciendo hasta el portal, donde el taxista, tras mirar el contador, sacó un billete, me lo dio, abrió la puerta, salió del coche y se metió en mi casa, todo con una rapidez tal que no fui capaz de reaccionar. Además, apareció enseguida otro cliente que me pidió que lo llevara a toda mecha al aeropuerto. Qué inestable es la realidad, pensé arrancando

Ascensión al Pic de Bastiments y Pic de la Dona (9-10-2016)

Bastiments (2883 m)
Pic de la Dona (2704 m)



Salida: 8,35 desde el parking Vallter 2000 hacia el refugio de Ulldeter
Llegada: 13,28 al aparcamiento de las pistas
Jose Luis, Angel y yo mismo

Una circular nada complicada por la vall de Camprodón. Se sale por un sendero bien marcado a la izquierda de un aparcamiento anterior a las pistas de esquí de Vallter 2000. Siempre seguiremos las marcas de GR y otra amarilla.
En menos de veinte minutos llegamos al refugio de Ulldeter, lo dejamos a la izquierda y siguiendo la evidente senda hacia el coll de la Marrana, de momento suave. Dejamos también a nuestra izquierda el imponente Gra de Fajol y el camino se hace empinado hasta el coll. Desde aquí ya se ve el primero de los picos, el Bastiments, a nuestra derecha. En poco más de dos horas desde dónde dejamos el coche llegamos arriba, primero una cruz, despues un monolito geodésico y al final el característico piolet que corona la cumbre.
Se baja por el lado contrario desde el pico de la cruz hasta coger la cuerda evidente hacia el pic de la Dona, al que accedemos sin contratiempo en poco más de una hora. Desde allí, baja que te baja con las nubes amenazantes hasta la estación de esquí, y en diez minutos en el coche. Total, con paradas, cinco horas escasas.
En Camprodón nos esperaba una merecida butifarra con patatas.

A continuación, álbum de fotos.






















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