martes, 9 de febrero de 2016

Sesión de tarde





SESION DE TARDE

(Josep Sebastián)



     Él soñó que la chica escapaba del  gánster y se refugiaba en sus brazos.
     Ella soñó que abandonaba a su aburrido esposo y se fugaba con Al Capone.
     Las dos mujeres se cruzaron rompiendo la pantalla del televisor.
     El matrimonio se despertó al momento. Era hora de tomar el té.

Lugares de interés





LUGARES DE INTERES

(Josep Sebastián)




      Indiqué  en el navegador del coche la dirección de quién creía que era mi amigo.
     “Su destino está a cincuenta metros.” Era mi propia casa, y él salía arreglándose la ropa.
     Cuando cruzó la calle, apreté el acelerador.
     Diez segundos después, marqué Lugares de Interés.  “Comisaría a doscientos metros”, dijo.

sábado, 6 de febrero de 2016

La verdad os hará libres

LA VERDAD OS HARÁ LIBRES

(Josep Sebastián)



     Pinocho empezó a insultar al viejo carpintero.
     —Monstruo, egoísta, mal padre, mira en que me has convertido. ¡Un grotesco narizotas!
     Geppetto, indiferente, siguió  trabajando. Hasta que vio que la nariz del muñeco no aumentaba.
     A él sí que le creció la ira, y de un martillazo, mató a Pepito Grillo.


martes, 2 de febrero de 2016

El soldado desconocido




EL SOLDADO DESCONOCIDO

(Josep Sebastián)




     En un viaje organizado visitamos la tumba del soldado desconocido en una pequeña ciudad europea, pero la estatua de aquel hombre uniformado no ofrecía duda. Yo sí que lo conocía.
    
     En Mayo de 1940, Antonio Cortijo, de la compañía 45 que luchaba en el frente de Dunkerke, nos abandonó en aquella trinchera al ver aparecer la escuadra de aviones alemanes. Huyó como un cobarde y murieron todos  menos yo, que aún herido, simulé estar muerto.
    
     Por lo poco que recordaba de mi paso por artillería sesenta años atrás, esa misma noche fabriqué un artefacto que al rato hizo saltar por los aires el monumento. Honraba de esa forma la memoria de los desconocidos Miguel Ventisa, Enrique Miragriel, Adolfo Colada y Jorge Arpín.
     A la mañana siguiente, el diario local condenaba el atentado y se hacía eco del poco respeto hacia los héroes militares.