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miércoles, 28 de enero de 2015

El niño

cuento, Ana María Matute
Niños jugando. Fotografía de Joan Truñol.

EL NIÑO AL QUE SE LE MURIÓ EL AMIGO

Ana María Matute (España, 1925-2014)

Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre: “el amigo se murió. Niño, no pienses más en él y busca otros para jugar”. El niño se sentó en el qui­cio de la puerta, con la cara entre las manos y los codos en las rodillas. “Él volverá”, pensó. Porque no podía ser que allí estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hoja­lata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo no vi­niese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar. “Entra, niño, que llega el frío”, dijo la madre. Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos. Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos, y pensó: “qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada”. Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y le dijo: “cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido”. Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Metasía I



METASIA I
(Josep Sebastián)
Conocí a Guy en la escuela, cuando aún no levantábamos tres palmos del suelo. Guy tenía acento francés por sus orígenes y por eso algunos compañeros se burlaban de él diciendo que hablaba raro. A mí, por el contrario, me gustaba escuchar sus historias. Pronto comenzaron a decir que éramos un par de ciegos en el país de los tuertos, o al revés, qué se yo.
Algunas de sus aventuras se alojaban en pura metasía (palabra inventada por él), y conseguían mantenerme encandilado y a la expectativa de lo que pudiera ocurrir desde el principio hasta el final. Recuerdo alguna de ellas, como las playas que había bajo los adoquines de las calles de París. Mi amigo inventaba mundos inverosímiles y los coloreaba de verdes, azules, dorados y ocres, y al escuchar sus relatos me imaginaba las palabras como cristales iridiscentes y de formas geométricas imposibles.
Su mente creaba personajes recién salidos de cuentos de hadas al revés, en los que él siempre era el protagonista. Guy, el niño que salvaba al sol de la mujer que se lo comía a bocados. Guy, el maestro perfumero que creaba fragancias capaces de convertir al cazador en cazado. Guy, el niño que conquistaba el mundo con el poder de las palabras.

Metasía: f. Espacio que está más allá de la fantasía. Lugar al que solo es posible llegar a través de la fantasía.