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martes, 8 de septiembre de 2015

La elegancia ante todo





LA ELEGANCIA ANTE TODO

 (Josep Sebastián)


Al cumplir dieciocho años, iba a ser presentado en sociedad en el club de donde  eran miembros sus padres. Hasta entonces,  como niño y adolescente, había participado junto a ellos en reuniones y encuentros que alguna de las veces se produjeron en una pequeña cala del Mediterráneo.   Y como familia, seguían de manera individual los principios que inspiraban la asociación a la que pertenecían.
No era tarea fácil para el joven Barrachina.  Le dejaron libertad absoluta para escoger el vestuario que habría de llevar  el día de la fiesta. Y ahí se presentó el problema.  El color del traje,  ¿a rayas o no? ¿la corbata a juego? La camisa, ¿lisa o estampada? ¿gemelos en los puños?, ¿mocasines o zapatos con cordones? La ropa interior también le preocupaba, ¿slip  o bóxer? ¿calcetines de hilo o de algodón?...
La fiesta fue un éxito. Tomaron un cocktail de manera informal, en los jardines de un hotel de costa dónde siempre se realizaban esos eventos. Más tarde, celebraron una cena de gala que finalizó con la aceptación de Barrachina y otra chica de su edadcomo miembros activos de la asociación.  Acabaron tomando unas copas de nuevo en los jardines y más de uno acabó en la piscina.
A la hora de marchar, pasó  por la guardarropía dónde Silvia, que lo conocía desde pequeño, le dijo:
—Toma tu ropa, Toni. Y la próxima vez, no te pongas corbata estampada con la camisa a rayas.
Él le sonrió, y  antes de pasar al vestuario le entregó orgulloso una tarjeta que le acreditaba como miembro activo del club.
Antonio Barrachina Cucala
Socio 1.324
Club Nudista Free Skin de Barcelona

martes, 24 de marzo de 2015

Casi mejor







CASI MEJOR

(Josep Sebastián)

Os aseguro que nací sin traer una barra de pan bajo el brazo. Quizás ese fue el estigma que me acompañó en mi poco venturosa vida.
En la escuela dejaba copiar a los mismos niños que en el recreo  robaban mi bocadillo e impedían que jugara al fútbol con ellos. Eso sí, en mi mocedad tuve muchas novias, concretamente siete, aunque de todas se beneficiaron mis correspondientes hermanos, y quién sabe si más adelante lo hicieron también con mi adorada mitad, a la que colmé de cariño y me correspondió con ingratitud, reproches y un sangrante divorcio.
En el ámbito laboral, poco que contar. Me empeñé en abrazar la carrera comercial porque  imaginaba que un hombre con corbata y maletín era  el paradigma del éxito social, aunque el comercio era más productivo para mis clientes  que para mí. Vendía papel a grandes editoriales pero era raro el mes que no me colocaran una enciclopedia. La última, sobre la evolución del tráfico de armas a lo largo de la historia moderna.
Precisamente hojeando uno de esos últimos libros, tomé la decisión de hacer el negocio de mi vida, pero en la operación me pegaron cuatro tiros.
Y aquí estoy, llamando a las puertas del cielo. Hace rato que insisto, pero no me abre ni Dios.
Casi mejor.