Cosas de niños
No he sido capaz
de olvidar aquella imagen de Papa Noel agonizando en el salón; ni la
mirada de mi hermana observando impasible la escena. Sus ojos ardían y
en esas llamas resplandecía humeante la pistola que aferraba entre sus
manos. Su voz cándida todavía martillea en mi cerebro: “ese gordo
existe, pero yo no he pedido una muñeca”. Para no disgustarla, lo
enterramos con el disfraz, el relleno y la barba de algodón; hasta el
cura se reía. Ella, ingenua, espera que los Reyes Magos le traigan la
bicicleta, pero sigue preguntando insistentemente donde está papá.
Xavier Blanco