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jueves, 17 de diciembre de 2015

Un hombre práctico




UN HOMBRE PRÁCTICO

(Josep Sebastián)



     Sabiendo  lo de su enfermedad terminal, pactó con la funeraria el adelanto de servicios.
     Fueron días maravillosos, conduciendo un mercedes negro y regalando flores a su esposa.
     A ella no le importó que lo llevaran al cementerio en una furgoneta engalanada con las palmas y palmones secos de sus nietos.

martes, 14 de julio de 2015

Hazañas bélicas


HAZAÑAS BELICAS
 (Josep Sebastián)

La tumba de Fabien está en el cementerio de Sedan. La de Guillaume en Bertrix.
Posiblemente cruzaron sus bayonetas en los primeros combates de la Gran Guerra en las Ardenas. Allí se volvieron a encontrar,  cara a cara. Y allí se quedaron para siempre.
Jules, el hermano mayor de Fabien, se hizo cargo de la tristeza de sus padres.
Bertha, la joven esposa de Guillaume por la que tomó la nacionalidad alemana, maldijo la crueldad del destino.
Una vez al año, a finales de agosto, un matrimonio de  ancianos cruza dos veces la frontera franco-belga para llevar flores a sus hijos, los gemelos Flaubert.



domingo, 15 de marzo de 2015

Llamada






Llamada inoportuna

(Josep Sebastián)






Había lavado los platos de la cena, cuando le pareció oír el timbre del teléfono en el salón.
—Buenas noches mamá. Bien, estoy bien, acabo de cenar y pronto voy a acostarme. Que no, mamá, que no me encuentro sola, yo misma tomé la decisión de ir a vivir al piso de la abuela, además lo he reformado y estoy muy cómoda aquí. Sí, ya sé que tú si que te sientes sola desde que marché, pero fui a visitarte a primeros de noviembre, ¿no? Lo sé, las navidades de aquellos años eran fabulosas con toda la familia en casa, pero que le vamos a hacer, la vida, ¿la vida?, sigue, mamá, ¿que mi piso es luminoso y el tuyo no?, pues claro, pero tú tampoco necesitas ahora el sol. ¡Claro que te entiendo! Echas de menos a papá. Yo también, por supuesto, y aquellas flores que de tanto en tanto te regalaba sin venir a cuento. No te preocupes, un día de estos te sorprenderé yo también con un ramo. ¡Te lo mereces mamá! y sí, los nietos preguntan por ti, por la abuela, pero ya sabes que las llamadas desde Argentina cuestan mucho. Mi hermano dice que vendrán para el verano, como allí hace frío, aprovecharemos para hacerte una visita todos juntos. ¡Que sí! ya sé que tu piso es pequeño, pero es acogedor, la madera le da calidez. No me vuelvas con que estás sola, porque en tu barrio hay mucha gente con la que relacionarse. Sé que no es fácil, lo asumo, sí. El coche de papá funciona perfectamente. Bueno, mamá, se está haciendo tarde y mañana he de madrugar, no como tú con un sueño sin fin. Sí, vale, este domingo iré a verte, si, cogeré el coche de papá, más que nada porque no hay buena combinación para llegar al cementerio. Buenas noches, mamá.

domingo, 1 de febrero de 2015

I T V





I T V
(Josep Sebastián)
Con la minuciosidad que le caracterizaba fue repasando todas las partes del motor antes de pasar la ITV. Tensó las correas, comprobó los niveles de agua y líquido de frenos, el estado de las bujías y las luces de los faros, la presión de los neumáticos y el cierre correcto de las ventanillas. Cuando limpió la varilla del nivel de aceite y la volvió a introducir como una espada en su depósito la puerta del capó se vino abajo y su cuerpo y su alma quedaron incorporados para siempre en el mecanismo de su preciado coche.
Un mes después, y sin seguir teniendo noticias del paradero del hombre, su hijo fue a pasar la obligada inspección del vehículo. Todo estaba perfecto salvo la emisión de gases del tubo de escape. Los técnicos detectaron partículas extrañas y desconocidas que podrían dañar el ecosistema del entorno.
Valorando que una reparación no le compensaba seguir manteniendo el auto en funcionamiento decidió llevarlo a engrosar las montañas de chatarra que se agolpaban en los cementerios de coches.
Con el poco dinero que le dieron aún pudo comprar un ramo de crisantemos que dejó encima del asiento del conductor.