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martes, 17 de noviembre de 2015

Un tipo peligroso

Prueba de que San Agustín estaba totalmente esquizofrénico, es esta frase suya:
"Yo soy dos, y estoy en cada uno de los dos por completo"



UN TIPO PELIGROSO

 (Josep Sebastián)
     

     Oyó un ruido y acudió a la ventana.  Afuera, un hombre le miraba de mala manera, un delincuente  sin duda, capaz de romper el vidrio y asaltarle.
     Alarmado, descolgó el teléfono  y llamó a la policía.
     En el instante de entregarse, el  espejo del baño se partió en mil pedazos.

jueves, 22 de octubre de 2015

Puentes






  Entre la casa de mi vecina y la mía hay un puente. El puente lo construimos una mañana soleada. La mitad ella y la mitad yo. El puente lo utilizamos para comunicarnos o para distanciarnos. Cuando ella necesita una taza de café, cruza el puente y me lo pide. A veces incluso lo bebe conmigo, acompañado de un pan tostado. Lo mismo: cuando yo necesito un poco de queso o una loncha de tocino, cruzo el puente y se lo pido. Ella misma, incluso, me lo envuelve en un pedazo de papel aluminio. Sin embargo, cuando no le parece bien algo que he hecho sin darme cuenta, quita su parte de puente que puso y la coloca sobre la rejilla del jardín. Y de igual modo: cuando no me gusta la blusa que trae o las visitas que recibe, desmonto mi parte de puente que puse y lo recargo en la bardilla del sótano. El puente nos ha servido para acercarnos, algunas veces, y para distanciarnos, otras, que es para lo que en realidad sirven los puentes o, en todo caso, los vecinos como nosotros.
Rogelio Guedea

lunes, 22 de junio de 2015

Disco de la semana (26) : Simon & Garfunkel en el Central Park 1981

 
 
 
 
 
SIMON & GARFUNKEL EN EL CENTRAL PARK

El 19 de septiembre de 1981 no fue un día más en la Gran Manzana. En el inmenso Central Park, ese lugar tan especial de Nueva York, en el centro de Manhattan, dos músicos que se habían alejado uno del otro en la plenitud de su carrera, volvieron a unirse haciéndolo ante medio millón de personas. El espectáculo que Paul Simon y Art Garfunkel presentaron aquella tarde, fue gratuito y quedó registrado para la posteridad.



Simon y Garfunkel se conocieron en la niñez. Ambos fueron matriculados en el mismo colegio en el área de Forest Hills, en Queens. Desde 1957 anduvieron haciendo música bajo el remoquete de Tom & Jerry. Hasta que un día, en el Greenwich Village, Simon le mostró un par de canciones a su compañero, que resultaron siendo parte del que sería su primer disco: Wednesday Morning, 3 A.M. Se publicó en octubre del 64. En él incluyeron "The Times They Are a-Changin'" de Bob Dylan, "The Sound of Silence" y "He Was My Brother", este último en homenaje a Andrew Goodman, un amigo que estuvo entre los tres jóvenes activistas asesinados en Neshoba County, Mississippi, por miembros del Ku Klux Klan. La discografía de Simon & Garfunkel, juntos y separados, es vasta; incluyendo la música para la película El Graduado, de 1968. Habiendo sido Simon el principal compositor del dueto.

Lo cierto es que un día de 1981, Paul Simon se reunió con el destacado músico y productor Dave Grusin, y concibieron la idea de un gran evento con ribetes de espectacularidad. Sería en algún lugar amplio de Nueva York que no podía ser otro que el Central Park. Simon andaba de moda con el lanzamiento de su disco One Trick Pony, que, sin haber sido su mejor placa -con "Late in the Evening"- lo había puesto nuevamente en las listas de popularidad. Pero la idea de ambos fue mucho más lejos.

Simon & Garfunkel, años después. (FOTO: Internet).

Era conocido que, amén de sus grandes éxitos, la relación entre Simon y su antiguo ex-compañero había sido turbulenta. Pero aquello había quedado en 1970 cuando decidieron separarse. Y esta vez, alguien sugirió que al planeado concierto de Simon se le agregara algo más. Fue así como convocaron a Garfunkel para lo que terminó siendo el retorno de uno de los más populares dúos de la música moderna.

Desde el día anterior, el público se había empezado a acercar a la inmensa área verde neoyorquina con el propósito de ver la reunión de sus ídolos. Para ese momento, el grupo productor había anunciado una velada gratuita. Todo estaba listo para el día 19. Era sábado. Una gran banda aparece en el escenario, y Simon & Garfunkel interpretan "Mrs. Robinson". Era el retorno. Le siguieron "Homeward Bound", "America" y una propia de Simon, "Me and Julio Down by the Schoolyard", de su primer disco en solitario. La lista es larga y también incluyó "A Heart in New York", que Garfunkel acababa de publicar. Desde sus primeros acordes, el clásico tema de Benny Gallagher y Graham Lyle, tuvo impacto en la audiencia.

Durante la tarde se recuerda un incidente que lo protagonizó un espectador que se encaramó en el escenario para atacar a Simon. Coinicidentemente fue durante la interpretación de "The Late Great Johnny Ace", que el cantautor había compuesto citando el asesinato de John Lennon, que, también en Nueva York, había acontecido poco menos de un año antes. Mientras cantaba, Simon solo interpuso su guitarra y la seguridad se encargó del resto [ver video].

Simon & Garfunkel, años antes. (FOTO: Michael Ochs Archive/Getty).

El resultado fue The Concert in Central Park, un disco doble -que posteriormente fue compilado en un disco compacto- y un VHS que, en 2003, aparecería en DVD. "Scarborough Fair", "April Come She Will", "Wake Up Little Susie", "Still Crazy After All These Years", "American Tune", "Late in the Evening", "Slip Slidin' Away", "Kodachrome/Maybellene", "Bridge over Troubled Water", "50 Ways to Leave Your Lover", "The Boxer", "Old Friends", "The 59th Street Bridge Song (Feelin' Groovy)" y "The Sound of Silence", fueron parte de la publicación. Una buena recopilación de canciones que, para unos, con la ayuda de Phil Ramone -quien ya había trabajado con Simon- fue muy bien realizada y, para otros, le sobró músicos, a un dúo que se había caracterizado por su influencia en el rock acústico. Pero esa no fue precisamente la tarde. Hubo más de jazz que lo que aquellos esperaron. Y es que los tiempos habían cambiado. De eso, hace más de un cuarto de siglo.

Javier Lishner
Santa Clara, California
19 de septiembre de 2009

martes, 31 de marzo de 2015

El plato combinado








EL PLATO COMBINADO

(Josep Sebastián)

De pequeño me gustaba observar las fotos de los platos combinados en el exterior de los bares. Aquellas formas y colores me embriagaban hasta tal punto de creer que la vida se habría de parecer  de alguna manera a la simplicidad que otorgaba cada elemento en su conjunto.
Fui creciendo y siempre que podía me engullía un nº 4 o un nº 7 a medida que iba puliendo mi vida en base a aquellos ingredientes. La frescura de mi juventud  era como la verde lechuga que se retorcía al lado de un tomate rojo abierto y brillante. En el otro costado del plato, mis amigos, todos distintos como patatas fritas, unas doradas, otras blancas, y a su lado un par de croquetas crujientes como el sonido de las ruedas de los trenes en las vías. Trenes que cogí para recorrer medio mundo, por lo que no me parecía mal encontrarme de vez en cuando algún ingrediente exótico en algún plato, como aquel nº 9 que incorporaba chucrut.
Un día me encapriché de uno con un hermoso huevo frito en el centro. En ese mismísimo momento se plantó la que sería mi esposa en el centro de mi vida, y la vi llegar así, con un vestido amarillo y una blancura en sus manos que me atrapó para siempre.  Lo acompañaban un trozo de lomo de dos colores y un pimiento verde reluciente, como mis hijas emergiendo en el festival de la escuela a final de curso.
Han pasado los años y sigo disfrutando de esos platos combinados, aunque sé irremediablemente que su presencia en la mesa  frustra todas las expectativas que se  recrearon en la foto. Los como poco a poco, mezclando los sabores y texturas como si buscara una aleación química que devolviera cada ingrediente a su forma irreal.
Hoy he visto un bar con un cartel y un solo plato. El nº 0. Nunca había visto una foto tan poco llamativa, casi sin color, tan abierta a pasar de largo. Pregunté al camarero si no tenían otros para elegir y me dijo que su especialidad eran los bocadillos. Me indicó otro cartel, y ciertamente, aquello era otra cosa.
La vida siempre da una segunda oportunidad, aunque venga acompañada de atún en aceite rebosando por los lados de la barra de pan.