ARLEQUIN
(Josep Sebastián)
El oficial llegó a caballo, rodeó el
torreón desde dónde se divisaba de manera clara el campo de batalla y se plantó
a tres pasos del jefe rival.
—Tus soldados te han abandonado en pos de
avanzar posiciones, tu esposa ha muerto en un último intento por defenderte y tu palacio está en
ruinas—le dijo—. Lo más sensato es rendirse, señor.
El rey, blanco como la cera, levantó la
vista y tuvo tiempo de ver a uno de sus soldados escalar la torre del castillo
enemigo al otro lado de la pradera arlequinada. Y dar un jaque mate tan
efectivo como sorprendente.
Dedicat al meu gendre, Jordi Mor, excel.lent jugador d'escacs i pacifista confés.
Dedicat al meu gendre, Jordi Mor, excel.lent jugador d'escacs i pacifista confés.