TIEMPOS
MODERNOS
(Josep Sebastián)
Por más que quiso no consiguió jamás
colgar los guantes, y seguía cayendo a la lona combate tras combate.
Cada descanso, en su rincón del
cuadrilátero, los años a cuestas y mirando con sus morados ojos las manos
calzadas, continuaba preguntándose por qué habían cambiado los cordones por el
velcro.