Jazz, Bossa Nova, la dulce voz de Astrud
Gilberto en "The girl from Ipanema", el saxo soñador de Stan Getz y el
acompañamiento de guitarra de João Gilberto para completar una de las
mas importantes obras del jazz y de la bossa nova. Grabado en 1964, gano
el premio "Mejor álbum del año"en 1965 logrando asi, por primera vez,
que un disco de jazz fuera nombrado como el mejor del año. Este record,
por asi decirlo, no fue batido sino hasta 43 años mas tarde con un disco
de Herbie Hancock en 2008
Noche de Sabado, un buen trago y esta obra de arte de fondo son, sin
dudas, la mejor forma de desinhibirse y relajarse por esos casi 40
minutos que dura en total. Genera sensaciones que son muy dificiles de
explicar por las palabras por eso los invito a que lo
disfruten ustedes mismo. A continuación la lista de músicos que
participan:
Vinicius: voz Maria Creuza: voz Toquinho: guitarra y voz Mario “Mojarra” Fernández: contrabajo Enrique “Zurdo” Roizner: batería
Invitados Fernando Gelbard y “Chango” Farías Gómez: percusión
TÉCNICA
Grabado en Estudios ION en julio de 1970. Técnico de grabación: Gerd Baumgartner.
Dirección de grabación: Mike Ribas.
GRÁFICA
Fotografía de la portada: Horacio “Chivo” Borraro
Diseño de la portada: Oscar Zárate
Sello
Random Records
Web
Registro histórico del paso de Vinicius, Toquinho y Maria
Creuza por la Argentina, este disco que se le debe a la inspiración
como productor de Alfredo Radoszynski llega ahora a manos de los socios
del Club del Disco con una edición que respeta la gráfica original y
actualiza el sonido a los parámetros actuales.
En agosto de 1970 Vinicius de Moraes en compañía de un muy joven Toquinho y de la cantante bahiana Maria Creuza
visitaron Buenos Aires para una serie de presentaciones en el café
concert La Fusa (había también un local con el mismo nombre en Punta del
Este, y lo hubo luego en Mar del Plata).
Las presentaciones fueron un gran éxito; el pequeño local con
capacidad para unas 100 personas se llenaba cada noche y circulaban los
comentarios favorables que alimentaban la leyenda. En ese marco se
decide grabar, con la producción de Alfredo Radoszynski
(fundador del sello Trova, pionero de la música independiente en
Sudamérica) esa performance, aunque claro que las posibilidades técnicas
del momento no hacen aconsejable grabar directamente en La Fusa: la
solución es reproducir ese ambiente en los Estudios Ion. Así, durante
dos noches (como relata Vinicius en el librito del CD), se recrea, con
unas mesas, y amigos invitados, el ambiente del café concert. No faltan,
para dar mayor verosimilitud a la puesta en escena, “botellas de whisky
y mujeres bonitas”. El poeta, compositor y cantante cuenta chistes,
desgrana anécdotas relativas a cada canción, juega con el público,
presenta a los músicos.
El resultado final es creíble, e
increíble por lo bueno. Lo único distinto a las presentaciones en La
Fusa fue la inclusión de dos músicos de sesión: Mario “Mojarra” Fernández en contrabajo y el “Zurdo” Roizner
en batería. Y entre los invitados aparece el Chango Farías Gómez. El
disco retrata un momento cumbre de la música popular de Brasil. Los
fundadores de la bossa nova (Joao Gilberto, Jobim, Baden Powell,
el propio Vinicius) estaban no sólo activos sino en su plenitud; al
mismo tiempo, los nuevos creadores de una generación más joven se
estaban asentando: nada menos que Chico Buarque, Caetano Veloso,
y Toquinho, entre otros. Todo esto se ve en el repertorio elegido,
donde como es obvio priman las canciones con autoría de Vinicius, pero
también hay canciones deTom Jobim, Veloso, Carlos Lyra y otros.
Conmueve escuchar lo que ahora son clásicos de la música popular del siglo XX, como A felicidade,
en la voz de su creador. Sorprende la frescura y expresividad de la voz
de Maria Creuza, que en Tomara o en Eu sei que vou te amar se apropia
de dos canciones clave de la dupla Jobim-Vinicius, y en Samba en
preludio hace un dúo memorable con la voz gastada y dulce del poeta.
Toquinho exhibe toda su destreza como guitarrista, pone su voz acaso
tímidamente en algunos momentos y lidera la pequeña orquesta que resulta
ese trío ocasional eternizado en la grabación.
Un disco que no
fue planificado, que pasó a la historia prácticamente fundando un sello
independiente y que más de cuarenta años después se sigue disfrutando
como el primer día. Para quienes ya lo teníamos en vinilo, la ocasión
para actualizar el formato. Para quienes nunca lo habían escuchado, la
certeza de una nueva adicción, porque este disco se escucha por primera
vez pero nunca por última.